Con la intención de que este notisismo no pareciera  un cuento,  se evitó  iniciarlo con una frase tal como “hace algún tiempo….”, pero luego de releer esta historia sigue sin tener un aspecto muy académico. El problema es que el tema a tratar es el de un cuento escuchado en un lugar llamado Cacuro, muy cerca de la población de Churuguara, en la sierra del Estado Falcón. En este relato se establece una posible relación entre unos seres rituales o mágicos (Los Ceretones) con el carácter benigno de los temblores de tierra que son sentidos con alguna regularidad en esa zona de Venezuela. El asunto surgió en medio de una de esas conversaciones de atardeceres en plaza de pueblo, en momentos cuando se hablaba acerca de un terremoto terrible que había ocasionado estragos por allá muy lejos, en Turquía. Entre algunas  palabras de asombro ante tanto daño, y de consternación por la tragedia, una señora llamada Lucía, que parecía de mas edad que las demás, hizo un comentario muy particular: “menos mal que los Ceretones nos amparan  de esos desastres tan bravos”. Todos los presentes, con alguna ilustre excepción,  recibieron con absoluta normalidad esas palabras y ya no se comentó nada mas de temblores y terremotos, pero si acerca de una “iniciación” a Ceretón de un tal señor Chano, que había tenido lugar noches atrás en un pueblo cercano llamado Santa Cruz de Bucaral. A este señor Chano le hicieron pasar varias pruebas y una de ellas consistió en caminar de noche, desnudo y descalzo, por un pantano, recitando una oración muy larga de atrás para adelante.

A medida que la gente se fue retirando conversando de otros temas, fue posible preguntarle a la señora Lucía acerca de los Ceretones y entonces contó que los Ceretones eran personas normales como cualquiera, pero que se preparaban bajo la dirección de un hechicero para someterse a una ceremonia de iniciación en la cual se le conferían ciertos poderes. Entre esos poderes estaba el de hacerse invisibles a voluntad y ser intangibles, sueño de algunos que ha dado origen a varias novelas y mas de una película. Entre los Ceretones hay unos que aprovechan estos poderes para hacer de las suyas o sacar provecho propio. Otros, por el contrario, los usan  para ayudar y proteger a las poblaciones donde viven. Este último parece ser el caso de algunos Ceretones de la sierra de Falcón, que los ha llevado a establecer un pacto con Dios: si por alguna razón éste decide usar una calamidad para castigar a los habitantes de algún poblado, unos días antes le enviará una señal a los Ceretones para que puedan avisar a los pobladores y tomar alguna previsión. La señal más común es la de un arco iris, que aparecerá en el cielo en un día seco y soleado. Si la calamidad anunciada es muy fuerte, como es el caso de los terremotos, los Ceretones tendrán la opción de subir al cielo, por un camino que aparece entre dos colores del arco iris, para hablar con Dios en su morada e interceder ante él para que no sea tan duro en su castigo. Esta es la razón por la que desde hace muchos años no ocurren grandes terremotos en la región, solo temblores de tierra que sirven de advertencia acerca del disgusto de Dios.

Ciertamente al consultar el catálogo sísmico de Venezuela compilado por  Melchor Centeno-Grau, se encuentra que el último evento sísmico destructor que afectó la sierra de Falcón ocurrió en el año de 1.910. Este sismo sólo dañó casas en la población de Mapararí, pero se sintió muy fuerte en Churuguara y otras poblaciones de la Sierra. Antes de este evento no se reporta ningún otro importante pero posteriormente un sismo de magnitud moderada (4.8<M<5.0) ocurrió el 9 de  Septiembre de 1966, ocasionando daños  a muchas viviendas en Churuguara y resultando cerca de 100 personas con heridas leves porque les cayeron objetos encima. Tuvimos oportunidad de conocer las características de muchas de esas viviendas que resultaron dañadas: la mayoría eran muy viejas, estaban en muy mal estado, poseían  techos de tejas muy pesados y paredes de tierra, en algunos casos de  adobes y en otros de tapia. Es interesante destacar que dos de los edificios mas emblemáticos del pueblo sufrieron daños importantes: la iglesia y el hospital. Ambos se encontraban en mal estado de conservación antes del sismo, resultando dañado el techo de la iglesia y las paredes de tierra del hospital.  Según nuestros entrevistados, hubo una alarma muy grande porque en esos días se estaba instalando el sistema de cloacas del pueblo y la tripulación de unos helicópteros del ejercito que sobrevolaron el pueblo dieron la noticia en Caracas de que todas las calles estaban destruidas y llenas de escombros porque las casas del centro del pueblo se habían derrumbado. En particular, en la calle frente al banco del pueblo (único edificio de dos pisos en ese tiempo) estaban abiertas las zanjas mas grandes para las cloacas y había muchos escombros, por lo que se dijo en la radio y prensa que el banco se había derrumbado, lo cual era falso. Esta última noticia sembró alarma entre muchos habitantes del pueblo que estaban en otras partes del país aprovechando las vacaciones, ya que su lógica indicaba que si se había derrumbado el banco, edificio mas moderno del pueblo en esa fecha, de seguro que todas las demás casas estarían en muy mal estado o destruidas. La maestra Alba González  nos contó que lo mas terrible fueron las réplicas del sismo, muy intensas y seguidas al principio y mas suaves luego, porque la gente estaba aterrorizada pensando que venía un terremoto de verdad grande, pensamiento que era reforzado constantemente por cuadrillas de defensa civil que recorrían permanentemente las calles diciéndole a la gente que se mantuvieran fuera de las casas cada vez que temblaba. En total, la mayoría de la gente durmió casi un mes en la calle, en los carros y algunos camiones que habilitaron los mismos vecinos con ese fin.  Según la opinión de casi todos los entrevistados, la alarma fue muy exagerada y sin justificación en lo que efectivamente había ocurrido. Solo casas muy viejas y en mal estado resultaron con daños de consideración. En esos días de 1966 había mucha violencia en la población, muchos andaban armados y las peleas con saldos sangrientos  eran muy frecuentes, por eso algunos de los mayores del pueblo piensan que ese “temblor dañino” fue un aviso. Se realizaron muchas misas y rezos públicos, incluso en casas de los vecinos mientras se reparaba la iglesia, pidiendo por la calma de la tierra y el perdón de Dios.

La Figura que acompaña a este notisismo tiene el texto siguiente: ¿Ceretones por el camino de arco iris?….. no, habitantes de las Salinas de Tiraya en las costas de la península de paraguaná (Estado Falcón).

Un agradecimiento especial a la señora Lucia González quien pacientemente nos explicó acerca de los ceretones, contó sus recuerdos de este evento y nos señaló algunas de las ruinas de casas viejas que, en la actualidad, siguen sin reparar como testigos mudos de lo ocurrido en ese entonces.

Agradecimiento a Rogelio Altez (UCV) por la revisión crítica de este notisismo.

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One Response to “Terremotos y los Ceretones de las Montañas de Falcón”

  1. Thanks very nice blog!

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