La madrugada del 17 de Diciembre de este año 2010, apenas pasada la medianoche, los habitantes del pueblo de Gramalote (Norte de Santander, Colombia), despertaron sobresaltados al sentir que sus casas se sacudían como si hubiera ocurrido un temblor, al tiempo que escuchaban ruidos muy fuertes similares a rugidos. Salieron despavoridos a las calles para descubrir que el Cerro de La Cruz parecía desmoronarse sobre las casas más cercanas a su ladera. El barrio Santa Anita fue el primero en experimentar la fuerza de lo que estaba ocurriendo, varias de sus casas se desplomaron sin dar tiempo a los vecinos de sacar sus pertenencias. Casi de inmediato aparecieron grietas en muchas zonas del pueblo, mientras los vecinos observaban la caída de árboles y rocas por la ladera del Cerro de La Cruz, la cual parecía romperse en grandes bloques que se movían amenazando con caer sobre las casas de Gramalote. En la mañana de ese día viernes, todas las familias del Barrio Santa Anita habían desalojado sus casas y las autoridades locales ordenaron la evacuación de todos los habitantes ante el temor de que el Cerro de La Cruz deslizara completamente sepultando el poblado. En la figura 1 se ilustra esquemáticamente una hipótesis de lo que está ocurriendo en Gramalote, elaborada en base a una vista del pueblo en dirección aproximada norte sur.
Figura 1: En la figura a la izquierda (Antes) se representa al pueblo de Gramalote días antes del 17 de Diciembre del 2010, cuando intensas lluvias que duraron varias semanas saturaron la vecina ladera del Cerro de La Cruz. A la derecha la ladera ha deslizado, proyectando material sobre las viviendas y deformando el terreno sobre el que se levanta el pequeño poblado. La vista es en dirección norte-sur.
Durante días, semanas, meses, intensas lluvias saturaron las montañas en el Norte de Santander (Colombia) y otras regiones del mundo, como Venezuela, ocasionando inundaciones, deslaves, crecidas torrenciales y deslizamientos de tierra. Estos últimos ocasionaron daños en líneas vitales (acueductos, tendidos eléctricos, vialidad, etc.) y daños puntuales en zonas urbanas y rurales en muchos lugares, pero el deslizamiento de Gramalote amenaza con destruir gran parte del pueblo, de forma que ya se habla de la necesidad de una tercera fundación. Este pueblo fue fundado el 27 de Noviembre de 1857 con el nombre de Caldederos, pero en 1870 se planteó la necesidad de mudarlo a un lugar menos escarpado y abrupto, con mejores condiciones para el crecimiento y desarrollo de la población. Es así que en 1883 se re funda en un terreno localizado a un kilómetro al sur de su primer emplazamiento, con el nombre de “Nuevo Galindo”. En 1888 sus habitantes deciden cambiar el nombre del pueblo y adoptan, por decisión popular, el de “Gramalote” con el que es conocido actualmente.
La figura 2 es una imagen de Gramalote tomada desde un helicóptero, en una vista de dirección este-oeste, donde se han resaltado algunas de las formas del terreno que evidencian la presencia del gran deslizamiento.
Figura 2: Vista aérea este-oeste de Gramalote. Las líneas curvas amarillas indican algunas de las huellas del movimiento de la masa que desliza (coronas, escarpes, grietas de tracción) en la dirección indicada por las flechas amarillas. La elipse roja encierra la zona aproximada de máxima deformación del terreno (indicada en el esquema de la figura 1), donde se observan los daños más importantes a las edificaciones.
A medida que progresa el deslizamiento, se acentúa la deformación en el terreno donde se localiza el pueblo, de tal forma que aumenta la posibilidad de daños y la gravedad de los mismos. En la figura 3 se muestran algunas imágenes de los efectos en las viviendas, calles, aceras, postes e infraestructura de Gramalote.
Figura 3: Efectos de la deformación del terreno donde está construido una parte de Gramalote.
Quizás la ilustración más clara del efecto gradual e inexorable del deslizamiento de Gramalote lo representa lo ocurrido con la edificación de su venerada iglesia de San Rafael Arcángel, levantada entre 1883 y 1939 gracias a la participación y colaboración de todos sus fieles: desde el momento en que aparecieron las primeras grietas en su fachada, hasta el instante en que se doblegó su nave central solo transcurrieron tres o cuatro días. En la figura 4 se ilustra una de estas grietas, luego de dos días de iniciarse el proceso, y el estado de la iglesia para el día 21.
Figura 4: A la izquierda una de las grietas de la iglesia de San Rafael Arcangel (19/12/2010). A la derecha la iglesia con su nave central desplomada el día 21 de ese mismo mes.
Gracias a la rápida acción de los vecinos del pueblo y sus instituciones no hay pérdidas humanas en Gramalote, pero es necesario que en nuestros pueblos de América se conozca la historia reciente de estos hermanos colombianos, porque no sabemos cuántos de nuestros pueblos o ciudades podrían sufrir experiencias similares. Por ejemplo, más del sesenta por ciento de la población de Venezuela vive en zonas de montaña, incluyendo la capital (Caracas) construida al lado de faldas de montañas que superan los tres mil metros sobre el nivel del mar, o Mérida, donde existen historias de pueblos antiguos que fueron mudados por causa de deslizamientos (ver en notisismo Mudanza del pueblo de San Antonio de Mucuño: crónica de errores de las armas y la cruz ) y de pueblos que hoy en día conviven aterrados con esta clase de procesos (como La Mesa de Los Indios o Guaimaral). No se trata solo de saber que esta clase de eventos pueden afectarnos, no es tan solo un problema de diagnosticar posibles problemas: es necesario producir acciones y maneras de enfrentarlos o, al menos, de disminuir sus efectos.
AGRADECIMIENTOS: a Rogelio Altez (U.C.V.) y Luis Nuñez (U.L.A), por el campanazo dominguero que nos llevó a conocer la historia de Gramalote, y a los amigos del sitio facebook “Noticias de Gramalote” (http://www.facebook.com/pages/Noticias-Gramalote/177729352255392?v=wall) donde conseguimos casi toda la información que sustenta este notisismo.
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Impactante noticia, ¡no aprendemos de historias pasadas!. Las grandes ciudades se encuentran en los sitios menos indicados, se hace poco o nada por ellas… ojalá la mala experiencia colombiana sirva para despertar conciencias.