Una de las ventajas de UNIX, al interactuar con el usuario, es que se comporta como un poderoso lenguaje de programación interpretado. Esto permite, entre otras cosas, cambiar la salida por omisión de un comando y convertirlo en la entrada de otro comando o simplemente almacenarlo en un archivo. Para esto se utilizan los caracteres de redireccionamiento:
| cmd1 | cmd2 | la salida del cmd1 pasa a la entrada del cmd2 |
| cmd1 > file | la salida del cmd1 sobreescribe el archivo file |
| cmd1 < file | la entrada del cmd1 se toma de file |
| cmd1 >> file | la salida de cmd1 se añade al final de file |
Ejemplo:
mondolfo%ls -l > mis_archivos mondolfo%
En este caso, la salida del comando ls -l se escribe directamente sobre el archivo mis_archivos, si este no existe, entonces se crea.